
La tormenta que llegó con días de anticipación y la discusión que aún persiste
El 5 de abril de 2025, la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) emitió un aviso de probables tormentas eléctricas para cinco regiones del país, incluyendo la Metropolitana, para el día siguiente. Este pronóstico, que abarcaba desde la madrugada hasta la tarde, auguraba chubascos aislados y actividad eléctrica concentrada en zonas cordilleranas y precordilleranas.
Sin embargo, la reacción ciudadana y de algunos municipios fue dispar. Mientras algunos prepararon planes de emergencia y reforzaron sistemas de alerta, otros denunciaron falta de claridad y recursos para enfrentar los fenómenos.
Desde el gobierno central, la respuesta oficial destacó la importancia de la comunicación anticipada y la coordinación con servicios de emergencia. "La Dirección Meteorológica cumplió con su rol de informar con tiempo, ahora corresponde a las autoridades locales y a la ciudadanía estar atentos", señaló un vocero del Ministerio del Interior.
En contraste, voces regionales y comunales expresaron frustración. En la Región Metropolitana y Coquimbo, algunas comunidades rurales reportaron cortes de electricidad y daños menores en infraestructura tras las tormentas. "Se nos avisó, pero no se entregaron recursos para reforzar líneas eléctricas ni para informar adecuadamente a los vecinos", comentó un dirigente vecinal de la precordillera metropolitana.
Desde sectores ambientalistas, se apuntó a la necesidad de integrar estos eventos en una estrategia más amplia de adaptación al cambio climático, que incremente la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos en Chile central.
Las tormentas eléctricas, aunque breves, dejaron evidencias palpables: interrupciones eléctricas temporales, caída de árboles y afectación en caminos rurales. Este cuadro generó un debate sobre la capacidad real del Estado y las comunidades para anticipar y mitigar riesgos naturales en un contexto de mayor volatilidad climática.
Expertos en gestión de riesgos subrayan que la información meteorológica, por sí sola, no basta. "El desafío está en transformar la alerta en acción efectiva, con recursos, educación y coordinación intersectorial", afirmó una académica de la Universidad de Chile especializada en cambio climático.
El episodio de las tormentas eléctricas de abril 2025 revela una tensión clásica: la brecha entre la ciencia que anticipa y la política que implementa. La DMC cumplió con su función técnica, pero el impacto social mostró que la preparación no fue homogénea.
La verdad ineludible es que Chile, en su diversidad regional y social, enfrenta un momento donde la gestión del riesgo debe trascender la alerta puntual para instalarse en un modelo integral y participativo. El fenómeno climático fue un aviso —no solo meteorológico— sobre la urgencia de fortalecer capacidades locales y nacionales.
Para quienes observaron el evento desde la seguridad de la distancia urbana, la tormenta pasó como un ruido más. Pero para las comunidades afectadas, la experiencia fue una llamada de atención que aún resuena, con demandas claras y una invitación a repensar cómo convivimos con la naturaleza cambiante.
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Fuentes consultadas: Dirección Meteorológica de Chile (DMC), testimonios de dirigentes vecinales de la Región Metropolitana, análisis académicos de la Universidad de Chile, reportes de medios regionales y nacionales.